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Se trata de un ave relativamente grande, de unos 33 a 35 cm de longitud, con una envergadura de entre 80 y 95 centímetros y con un peso medio para los adultos de unos 330 gramos, sin diferencia entre sexos. Tiene un característico disco facial con forma de corazón y partes ventrales muy blancas en T. alba alba, aunque puede variar en otras subespecies. Las patas están parcialmente emplumadas y tienen los dedos cubiertos con cerdas blanquecinas que con frecuencia no conservan este color y dan la impresión de suciedad. Las alas son cortas y redondeadas, lo que hace que sea un ave poco ágil, pero lo compensa con un vuelo absolutamente silencioso. Tienen un sonoro y algo tétrico grito, muy estridente si se escucha a corta distancia. Sin embargo, la gran variedad de sonidos que puede emitir hacen complicada la descripción. A diferencia de otros búhos, por sus hábitos nocturnos, pasa a menudo inadvertida. Se alimentan principalmente de pequeños roedores, especialmente ratones y musarañas, aunque también caza pequeños pájaros, insectos y, en menor medida, anfibios y reptiles. Su método de caza consiste en seguir con la cabeza el sonido de la presa y, cuando ésta se detiene, abalanzarse sobre ella, en absoluto silencio, con sus poderosas garras por delante. Una lechuza adulta come aproximadamente tres ratones diarios. Una pareja sacando adelante 3-5 pollos cazarán muchos más roedores. Su capacidad para digerir huesos es muy pobre, por lo que las egagrópilas son grandes (4-6 cm x 2-2,5 cm), y contienen gran cantidad de huesos.
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